Carta de Miguel Aguilar
Amigos y Colegas de la Arqueología:
He leído con mucho interés las cartas enviadas en torno al tema de la inscripción en el COARPE para arqueólogos extranjeros. El tema es más importante de lo que se visualiza. Los arqueólogos extranjeros que realizan investigación en el Perú se encuentran en algunos casos replanteando su participación en este país, en otros casos, los antiguos codirectores serán los que pasen a ser directores de proyectos. Esto ha propiciado que en la última reunión de la Sociedad de Arqueología Americana (SAA) el Dr. Izumi Shimada haya elaborado una carta dirigida a la SAA concerniente a la registración de extranjeros en el COARPE. Y aunque ha generado más de un debate, sobre todo en el sentido de que algunos consideran que los extranjeros no deben intervenir en la determinación de un país sobre quien trabaja y quien no en su territorio, es una muestra de preocupación por parte de científicos de todo el mundo que realizan investigación en el área que nos concierne. Y en realidad, la investigacion científica no conoce nacionalidades, ni debería conocerlas. Los casos que explica el arqueólogo Rafael Vega Centeno en una carta a la Lista Arqueología (23 de Marzo; ahora aparece en la lista de comentarios, ver "Manuel Perales on COMUNICADO DEL COARPE 15-04-05") son claros, son puntos que no han sido previstos en la elaboración del Estatuto del COARPE, como bien ha sido reconocido por algunos miembros fundadores del Gremio de manera personal. Pero es necesario proponer una solución práctica para no mermar la actividad científica en nuestro país. Y el procedimiento que ha propuesto el Colegio para la Colegiatura de extranjeros da lugar a situaciones especiales que son concernientes a todos nosotros. Por ejemplo:
1) Para que un extranjero se colegie, tiene que realizar una Revalidación de su título en una Universidad peruana que enseñe la especialidad de Arqueología. Esta revalidación debe presentarla a la Asamblea Nacional de Rectores para que se realice lo propio con su título, ante lo cual este se convierte en un título reconocido por el Estado peruano, es decir que de igual rango a uno emitido por cualquier Universidad Nacional. Con este título, los arqueólogos no peruanos no tendrían que pagar ningún derecho de investigación de extranjeros, ni necesitarían un co-director peruano, y estarían en toda la facultad de elegir y ser elegidos en el COARPE. El hecho de que el Estatuto considere que solo para ser Decano hay que ser peruano, es un punto más flojo aún, puesto que cualquier miembro activo del COARPE debe estar en igualdad de condiciones que los demás, y está en toda su facultad y derecho de solicitar el cambio de este punto en el Estatuto. Además, puede acudir hasta las esferas judiciales del Estado para tener el derecho de ser tratado con igualdad. El COARPE, está inscrito como una entidad privada regida por el Derecho Público, por lo cual estos casos son factibles.
2) En el caso que un extranjero realice su tramite legal de revalidación de título en nuestro país, este tiene todas las facultades de de realizar proyectos de investigación científica, y realizar proyectos de evaluación arqueológica y puedan trabajar para cualquier Empresa que lo requiera en el Perú. Este caso es por demás preocupante, puesto que un arqueólogo con una formación académica y sociocultural diferentes a la nuestra puede caer en desconocimiento de nuestra realidad, y en el caso arqueológico esto puede ser peligroso para la conservación del patrimonio. No es secreto que hay arqueólogos peruanos en los que priman los intereses de las empresas privadas que los contratan y les pagan sus sueldos a la hora de hacer la "evaluación". Y si en su condición de peruanos supuestamente identificados con el patrimonio cultural de su patria realizan estos atentados, es también posible que lo haga un colega extranjero. Por supuesto esto es una especulación, pero también una posibilidad.
Por los motivos descritos en la carta de Vega Centeno a la Lista Arqueología y en esta misma, es necesario proponer lsa soluciones efectivas para el desenvolvimiento normal de la especialidad en nuestro país. El COARPE está en toda la facultad de entregar permisos especiales para la investigación (Artículo 5), además de proponer miembros correspondientes, para el desarrollo de la actividad estrictamente científica y para fomentar las relaciones internacionales entre profesionales (Artículo 17). En este sentido, no hubo ningún problema para la inscripción de los antropólogos en el COARPE que habían obtenido sus títulos cuando en el Perú no se impartía la cátedra de arqueología, pero que por su trayectoría eran considerados como arqueólogos. Este aspecto, aunque presente diferencias de forma, grafica las facultades que el COARPE tiene para incluir a sus miembros en casos especiales. Por último, apoyo la propuesta del Arqueólogo Vega Centeno, salvo que agregaría que ellos se inscriban al colegio con sus respectivos grados académicos (tomando en cuenta que en casi todo el mundo la carrera es de Antropología o Prehistoria y no unicamente de arqueología), y tomando en cuenta también la trayectoría de los investigadores, es posible proponerlos como miembros correspondientes, o que el COARPE dicte las normas del caso para casos exclusivos correspondientes a la investigación científica, que el Colegio y todos los arqueólogos estamos en el deber de fomentar.
Atte.
Miguel Aguilar Díaz (yusieng@yahoo.com)
Asociacion Cultural Supay
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